La Prefectura Autónoma Bai de Dali (Dali Bai Autonomous Prefecture), comúnmente conocida como “Dali”, se encuentra en el oeste de la provincia de Yunnan. No es una ciudad en el sentido tradicional, sino una región famosa por sus paisajes naturales y su encanto cultural. La gente utiliza cuatro palabras poéticas —“viento, flor, nieve y luna” (风花雪月, fēng huā xuě yuè)— para describir sus paisajes en constante cambio. Para muchos, Dali no es solo un destino turístico, sino un “reino ideal” donde el cuerpo y la mente pueden encontrar paz.
La geografía de Dali es un clásico: las majestuosas diecinueve cumbres de la montaña Cangshan se extienden de norte a sur como una barrera natural, mientras que el límpido lago de altiplano Erhai yace al este de la montaña como una luna creciente. La ciudad antigua, los pueblos y vastos campos fértiles se despliegan entre la montaña y el lago. Esta configuración única de paisaje ha dado origen a las maravillas naturales del “viento, la flor, la nieve y la luna” y a un clima de altiplano agradable y confortable.
En Dali, el paisaje no está confinado a “zonas turísticas”, sino que se integra en la vida cotidiana. Puedes pasear por las calles empedradas de la Ciudad Antigua de Dali y sentir las vicisitudes que ha experimentado a través de los reinos de Nanzhao y Dali. También puedes montar en bicicleta y rodear el lago Erhai, observando cómo las nubes se forman y se dispersan en un cielo que se funde con el agua. Las Tres Pagodas del Templo Chongsheng, el emblema de Dali, han permanecido en silencio entre la montaña Cangshan y el lago Erhai durante mil años, siendo testigos del auge y la caída de este lugar.
Este es el principal lugar de asentamiento del pueblo Bai, y su rica cultura étnica es el alma de la región. Desde las exquisitas residencias Bai en el casco antiguo de Xizhou, con sus patios “Sanfang Yizhaobi” y “Sihe Wutianjing”, hasta los coloridos trajes tradicionales que visten los locales y el gran Festival de la Calle Tercera Luna, todo muestra un encanto cultural único. En las últimas décadas, la atmósfera abierta e inclusiva de Dali ha atraído a innumerables artistas, escritores y artesanos a establecerse aquí. Las culturas nuevas y antiguas se fusionan, creando un estilo de vida libre, relajado y lleno de creatividad.
Hoy, mientras protege su valioso patrimonio natural y cultural, Dali también se ha convertido en un símbolo de un estilo de vida. Representa un “escape” del ritmo acelerado de las grandes ciudades y un anhelo de regresar a la naturaleza y buscar la paz interior. Este atractivo único hace que Dali ocupe siempre un lugar especial entre los numerosos destinos turísticos de China.