Pekín (Beijing), abreviado como "Jing", antiguamente conocido como Yanjing, Dadu o Beiping, es la capital y un municipio bajo jurisdicción central de la República Popular China. Es también el centro político, cultural, de intercambios internacionales y de innovación tecnológica del país. Como una capital histórica de fama mundial, Pekín atesora más de 3000 años de historia como ciudad y más de 800 años como capital, poseyendo tanto la majestuosidad de una gran metrópoli como la profunda herencia de la civilización china.
Pekín se encuentra en el norte de la llanura del norte de China, rodeada de montañas por el oeste, norte y noreste, mientras que el sureste es una llanura que se inclina suavemente hacia el mar de Bohai. La ciudad tiene un clima monzónico continental semi-húmedo templado cálido, con cuatro estaciones bien diferenciadas: primaveras secas y ventosas, veranos calurosos y lluviosos, otoños despejados y frescos, e inviernos fríos y secos. Estas condiciones climáticas dan lugar a paisajes únicos en diferentes épocas del año, como las famosas "Ocho Vistas de Yanjing".
El corazón del encanto de Pekín reside en su majestuoso eje central urbano, que atraviesa toda la ciudad a lo largo de 7.8 kilómetros, desde la Puerta de Yongding en el sur hasta las Torres del Tambor y la Campana en el norte. Este eje concentra la esencia arquitectónica y cultural de la ciudad. Puede pararse en la Plaza de Tiananmén y sentir el pulso de la nación; entrar en el Museo del Palacio para explorar el esplendor y el misterio de la antigua Ciudad Imperial; o subir a la Colina de Jingshan para contemplar el conjunto de palacios de tejas doradas y muros rojos y la ordenada disposición urbana. A ambos lados del eje, reliquias históricas como el Templo del Cielo, los hutongs y los siheyuan (patios tradicionales) se esparcen como estrellas, dibujando juntos el perfil de la antigua capital.
Además de su grandiosa arquitectura imperial, la cultura de Pekín también se manifiesta en la vida cotidiana de sus calles. Es la cuna de la Ópera de Pekín, cuyas melodiosas arias narran historias del pasado. Los hutongs que serpentean por la ciudad y los siheyuan escondidos en ellos son portadores de la cultura "Jingwei'r" (el sabor de Pekín), registrando el estilo de vida tranquilo y relajado de sus habitantes. Y el mundialmente famoso Pato laqueado a la pekinesa, con su piel crujiente y su carne tierna, se ha convertido en la tarjeta de presentación gastronómica más representativa de la ciudad.
En la era moderna, Pekín no solo protege su encanto de antigua capital, sino que también muestra una fuerte vitalidad innovadora. Como centro nacional de innovación tecnológica, áreas como Zhongguancun reúnen a las principales instituciones de investigación y empresas de alta tecnología. Los barrios antiguos y los modernos centros comerciales se complementan, mientras que lugares emblemáticos culturales como el Distrito de Arte 798, transformado a partir de antiguas fábricas industriales, inyectan un aire artístico contemporáneo en esta ciudad histórica, demostrando una perfecta fusión entre historia y modernidad.